Una amiga le dice a la otra:
- Cuéntame como te fue en la noche de bodas.
- Pues mal
- ¿Por qué?
- Es que cuando le dije a Juan que era virgen el estúpido se hincó de rodillas y se puso a rezar.
El que no quiere jugar es el que gana todas las manos. Si todo sigue igual, usted perderá. Si todo se pone a su favor, perderá lo mismo. Gane o pierda, perderá